5 de noviembre de 2013

El cigarrillo electrónico está de moda


El endurecimiento de la legislación española en materia de tabaco y espacios públicos ha hecho que muchas personas se planteen el dejar este hábito. Mientras que otros se resisten a hacerlo y recurren a los recintos exteriores habilitados para fumadores o se resignan a fumar en la calle, las estadísticas demuestran que miles de personas se han decidido en los últimos años a abandonar el tabaquismo. A medio camino entre una opción y otra se encuentran los que han optado por sustituir el tabaco tradicional por una nueva fórmula: el cigarrillo electrónico. Analizamos la última moda para dejar de fumar… o no. 

¿Cuáles son los orígenes de esta tendencia?
En los últimos dos años -desde la última modificación de la "Ley antitabaco" en 2011- se ha registrado un aumento exponencial de las ventas de cigarrillos electrónicos. Muchos fumadores se han pasado a esta versión creyendo que así podrían seguir con sus costumbres y sortear la prohibición que pesa sobre el tabaco en lugares como bares, restaurantes o discotecas. El cigarrillo electrónico se ha convertido para ellos en su peculiar arma de combate, blandiéndolo en señal de protesta frente a las medidas adoptadas por el Ministerio de Sanidad hace ya dos años. En el polo opuesto se encuentran aquellos que han decidido pasarse a esta opción porque buscan un apoyo extra a la hora de dejar de fumar. Conscientes de las dificultades que entraña el dar ese paso, recurren a los cigarrillos electrónicos como un paso intermedio entre la dependencia de la nicotina y la vida sin malos humos. 

¡Cigarrillos electrónicos para todos!
Ya sea por un motivo o por otro, los cigarrillos electrónicos están cada vez más integrados en nuestras rutinas. Jóvenes o mayores, hombres o mujeres, la fascinación por ellos crece a una velocidad sorprendente. Si en los años '50 y '60 la imagen de las estrellas de cine fumándose un pitillo relajadamente se convirtió en todo un motivo icónico, parece que el cigarrillo electrónico es la última moda en 2013. Pero no es oro todo lo que reluce. Compuesto por una pequeña resistencia eléctrica y una carga de líquido intercambiable y recargable, los expertos alertan de que no se trata de un producto inocuo. En realidad, no hay información suficiente sobre sus efectos a largo plazo sobre nuestra salud. Algunas voces incluso apuntan a que los componentes principales del vapor que se genera con los cigarrillos electrónicos, el glicerol y el propilenglicol, podrían ser cancerígenos. Y no solo eso. No hay que olvidar que no existen recargas con distintas dosis de nicotina, por lo que su utilidad a la hora de dejar de fumar es más que cuestionable. Veremos qué futuro le depara el mercado a los cigarrillos electrónicos. 

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