15 de agosto de 2013

Pene curvo, un problema no tan atípico


La sexualidad masculina está rodeada de mitos e ideas preconcebidas. Algunas de ellas afectan, por ejemplo, al tamaño y la forma del pene. Y es que, en contra de lo que se pueda pensar, el órgano sexual del hombre no está normalmente totalmente recto en su fase no erecta. De hecho, diversos estudios se han encargado de revelar que una gran parte de los varones (entre un 80 y un 85% de ellos) tiene lo que se llama pene curvo. Esta curvatura es, por lo tanto, una afección bastante más frecuente de lo que pueda parecer en un principio. Existen distintos tipos y grados dentro de ella, dentro de los cuales la mayoría se consideran dentro de la normalidad y característicos de la fisiología masculina. Así, no suelen representar ningún problema desde el punto de vista funcional, reduciéndose simplemente a una cuestión más bien estética. Otros casos revisten, sin duda, mayor gravedad. Veamos en qué consisten.

Pene curvo: diagnóstico
En ocasiones, el pene presenta dicha curvatura desde el nacimiento. Hablamos entonces de una curva congénita, causada por una asimetría en el desarrollo de los cuerpos cavernosos. Normalmente no suele notarse antes de la época de la pubertad, cuando los tejidos del pene sufren un rápido desarrollo y comienzan las erecciones matutinas, así como las masturbaciones. Si, por el contrario, la curvatura anormal del pene se detecta a una edad más avanzada, ya en la madurez, se define como una curvatura adquirida. Este tipo recibe también el nombre de Induratio Penis Plastica (IPP) o enfermedad de La Peyronie. Ésta se caracteriza por la presencia de una banda fibrosa, una especie de cicatriz, en la llamada túnica albugínea de los cuerpos cavernosos del pene. A pesar de que no existe una certeza absoluta en torno a sus causas, se considera que tiene un origen traumático. Como consecuencia, se produce la desviación del pene durante la erección, pudiendo complicar la penetración o provocando un dolor intenso durante la misma. La enfermedad de Peyronie puede desencadenar, además una reducción del tamaño del pene a causa de  la retracción del tejido en la cicatrización o dificultades a la hora de alcanzar una erección.

¿Cuándo se considera un verdadero problema?
Los andrólogos consideran que una curvatura es leve siempre y cuando se mantenga por debajo de los 45 grados. En ese caso no se considera relevante desde el punto de vista clínico, aunque sí pueda provocar malestar y problemas psicológicos en quien la sufre al afectar a la calidad de su vida sexual. Más allá de esos 45 grados se habla ya de una auténtica problemática. En función del grado de curvatura, la penetración puede volverse técnicamente imposible, con el impacto emocional que ello conlleva en el hombre. En este caso será necesario recurrir a la cirugía para solucionarla. La fórmula más empleada es la conocida como plicatura de los cuerpos cavernosos, un sencillo procedimiento quirúrgico que no se aplica directamente sobre la cicatriz propia de la enfermedad de La Peyronie, sino sobre la convexidad del pene. De ese modo se consigue rectificarla. El inconveniente mayor de este tipo de intervención es el acortamiento del pene, así como la posibilidad de que se produzca disfunción eréctil.

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