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19 de noviembre de 2013

Movember: bigotes contra el cáncer de próstata


Puede que al salir a la calle, y desde hace ya un par de semanas, notemos una mayor presencia de hombres con bigotes o barba. No es que se trate de la última moda en estética masculina -que también-, sino de una particular celebración que va camino de convertirse en una tradición mundial. Es el movimiento Movember y cada vez son más los (y las) que se apuntan a él. Descubramos cuál es su origen y sus claves principales. 

Cuestión de bigotes
La principal seña de identidad de Movember son, sin duda, los bigotes. Ya sean cortos y marciales o largos y bohemios, todos son igual de válidos a la hora de apoyar esta buena causa. Del inglés "moustache" y "November" nace este revolucionario concepto que pretende ser el reclamo lúdico de una lucha mucho más profunda: la librada frente al cáncer de próstata y de testículo. El aumento experimentado en la prevalencia de ambas enfermedades en los últimos años hace necesaria una campaña de concienciación en torno a la necesidad de someterse a revisiones periódicas que permitan su diagnóstico precoz. Y para que esta medida tenga más impacto, la Fundación Movember promueve desde el 2004 la consagración de todo un mes a su difusión y a la recaudación de fondos para la investigación. Dejarse crecer el bigote no es más que la punta del iceberg del movimiento más hipster del momento. Tras ello se esconden charlas, artículos, anuncios, etc. que pretenden inculcar en la población masculina una nueva perspectiva sobre la salud personal. Los chequeos médicos regulares, el conocimiento del historial de cáncer dentro de la familia o los beneficios de una dieta adecuada son los pilares de su acción informativa. 

Movember en España
Puede que sea un movimiento nacido en Australia hace una década e importado a los Estados Unidos, pero en España no somos ajenos al mismo. La estética que promociona ha ganado en adeptos en los últimos años y cada vez son más los que se interesan por las metas de la Fundación Movember. La solidaridad se da la mano con la moda para contribuir a recaudar fondos para programas de salud masculina, la mejora de los test clínicos y los tratamientos para el cáncer de testículos o próstata y el asesoramiento de aquellos que los sufren. Movember no es, sin embargo, exclusivo de los hombres. Son muchas las "Mo Sistas" que apoyan a los "Mo Bros" en su lucha. En nuestro país, desde futbolistas a actores, pasando por miles de personas anónimas, ya se han sumado a Movember.

Y tú, ¿te estás dejando ya el bigote?

11 de febrero de 2013

Fritos y cáncer de próstata: amistades peligrosas




El cáncer de próstata es una de las patologías más frecuentes en los hombres, siendo el segundo tipo de cáncer con mayor incidencia. Afecta, sobre todo, a los mayores de 50 años, aunque no se descarta totalmente en los más jóvenes. No siempre es fácil de detectar, ya que los síntomas pueden ser leves o inexistentes, por lo que la prevención en este caso es de vital importancia. 

Cáncer de próstata y factores de riesgo
Aunque algunos de ellos todavía están siendo discutidos por los expertos, se considera que existen una serie de circunstancias o condicionantes que aumentan la posibilidad de desarrollar un cáncer de próstata. Su nivel de influencia varía, yendo desde los factores puramente estadísticos a otros contrastados. Entre los primeros se encuentra, por ejemplo, la localización geográfica (estableciendo que en Norteamérica, noroeste de Europa, Australia y Caribe se da más esta enfermedad); entre los segundos, los antecedentes familiares, la genética, la alimentación, la obesidad y el tabaquismo. 

Sobre los fritos y el cáncer de próstata
Las últimas investigaciones sobre el papel que desempeña la alimentación en la propensión a padecer esta enfermedad ofrecen datos sorprendentes. A la lista ya conocida y formada por las carnes rojas, los lácteos altos en grasa y la deficiencia en verduras y frutas se unen ahora los populares fritos. Según voces autorizadas del Fred Hutchinson Cancer Research Center (EEUU), los productos cocinados a altas temperaturas podrían conllevar un mayor riesgo de cáncer de próstata. 
Se ha comprobado que los hombres que comían patatas, pollo y pescado frito o rosquillas al menos una vez a la semana tendían a sufrir esta patología, siendo más agresiva en su manifestación. Se cree que al calentarse el aceite, aparecen compuestos potencialmente cancerígenos como la acrilamida, las aminas heterocíclicas, los hidrocarburos policíclicos aromáticos, el aldehído o la acroleína. Ni que decir tiene que, al reciclar el aceite, dichos compuestos aumentan su nivel de toxicidad.