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14 de enero de 2013

¿Quieres mejorar tu inteligencia? ¡Cultiva tus músculos!


El culto al cuerpo no es incompatible con el cultivo de la inteligencia. Enterremos de una vez por todas el hacha de guerra entre el estereotipo del cachas de gimnasio y el ratoncito de biblioteca. De hecho, las últimas investigaciones en neurobiología apuntan a que el trabajo físico tiene enormes ventajas en la actividad cerebral. 


El cerebro y el ejercicio
En la revista Cell Stem Cell se ha publicado una investigación de gran calado. Fred H. Gage, director de la misma, mantiene que la actividad física estimula el desarrollo de nuevas neuronas (regenerando nuestro tejido neuronal) y contribuye a reactivar las llamadas "neuronas dormidas" localizadas en la región del hipocampo. Por lo tanto, la práctica regular de ejercicio favorece el remodelado del cerebro, dándole impulso a su rejuvenecimiento. Algunos investigadores van más allá, hablando de efectos positivos en la curación o estabilización de enfermedades como el alzheimer, el parkinson o las esclerosis múltiple.

¿Qué ejercicio hay que practicar?
Según Arthur Kramer, director del Instituto Beckman de la Universidad de Illinois (EEUU), la capacidad de modelaje del cerebro puede verse beneficiada por la práctica de ejercicio aeróbico. Éste actuaría como neuroprotector y repercutiría en la mejora de la memoria, por ejemplo. Al hacer carrera continua o al caminar rápido, estamos bombeando una mayor cantidad de oxígeno al cerebro. Allí se forman nuevos capilares sanguíneos, aumentan los niveles de serotonina, de crecimiento neuronal  y de la proteína BDNF (encargada del desarrollo neuronal). Por eso, los expertos recomiendan la práctica de actividad física aeróbica, constante y regular. 

Para los perezosos siempre quedará la opción de estimular el crecimiento neuronal mediante una tarea mucho menos agotadora: la lectura y la curiosidad por aprender cosas nuevas. 

8 de enero de 2013

¿Cómo conseguir un buen "six pack" sin morir en el intento?


El culto al cuerpo ya no es solo cuestión de mujeres. Los hombres han aprendido a cuidarse y a gustarse. Para muestra, la proliferación de publicaciones y sitios webs dedicados en exclusiva a la salud y la belleza en masculino.

Los abdominales: un elemento clave
La mayoría de los hombres entre 20 y 40 años tienen una fantasía común: conseguir unos abdominales bien definidos. Todo aficionado al gimnasio y el ejercicio físico sueña con el momento en que, al quitarse la camiseta en la playa o en las distancias cortas, sus espectadores tenga que contener un infantil "¡oh!" de sincera admiración. Ese es el objetivo declarado que se esconde bajo un buen número de suscripciones a gimnasios y centros de mantenimiento físico. Sin embargo, no siempre es fácil conseguirlo. 

El "six-pack" exprés es posible
Pero no hay que desesperar. Existen algunos trucos que permiten modelar todo un "six-pack" de infarto en un tiempo prácticamente récord. ¿Qué se necesita? Muchas ganas y, sobre todo, una buena dosis de constancia al realizar los ejercicios. ¡No apto para pusilánimes!

Ejercicios troncales
-Intentando no mover la zona superior del tronco, desplaza lentamente la rodilla izquierda  en dirección al codo contrario. Mantén esa posición durante 15 segundos. Recupera la posición de inicio e invierte el movimiento. Procura mantener el vientre rígido. Para conseguirlo debes emplear las extremidades para generar fuerzas en varias direcciones que fuercen el trabajo de los abdominales. Si notas cualquier tensión lumbar pueden reducir la amplitud de los movimientos de la pierna. Poco a poco, aumenta el tiempo de cada movimiento, en series de tres. 

-Adoptando la posición clásica de flexiones en el suelo con los pies bien separados y en paralelo, sube y baja en intervalos regulares. Si tienes dificultades para mantener esa postura, busca apoyo en los codos. 

- Si las mujeres hacen sentadillas, los hombres pueden hacer ejercicios de glúteos y abdominales. Ténsalos como si fueran a darte un puñetazo en la barriga. Eso te será muy útil para el siguiente paso: aumentar la potencia del esfuerzo.

- Colocado en la posición del tablón (sobre el costado y apoyado en un codo o, preferiblemente, sobre una mano), extiende el brazo libre por debajo del otro brazo. Dedícale unos 15 o 20 segundos a ese movimiento e inviértelo, extendiéndolo hacia el techo. Cambia de lado y repite. 

- Cuando ya hayas alcanzado un buen nivel en los pasos anteriores, estarás listo para alcanzar tu meta. Volviendo a la posición de flexiones en el suelo, pasa una mano por debajo del cuerpo hasta apoyarla en la cadera contraria. Mantén el cuerpo todo lo recto que puedas, evitando la rotación. Repite el movimiento en sentido contrario. 

Si al ejercitarte notas una sensación de ardor en la musculatura de tu torso… ¡felicidades! Estás en el buen camino.